jueves, 30 de agosto de 2007

¿Concesiones para retroceder?


Concesiones para retroceder? por Herbert Mujica Rojas*
20 de agosto de 2007
Revela la lógica, de modo inexcusable y sin lugar a debate, que si se hacen concesiones de bienes públicos, es para que el país obtenga todo aquello que no puede brindar per se, es decir, porque carece de capital, tecnología de punta e impulso que, dicen, trae la empresa privada. Pues bien, luego del terremoto del miércoles 15, a los pocos minutos de su ocurrencia, los malhechores de Telefónica ¡simple y llanamente cortaron el servicio fijo y celular! Sin embargo la comunicación vía internet, que usa la misma línea y por la que se paga también caro, continuó como si nada hubiera ocurrido. ¿Qué excusa razonable pueden dar estos tipos de Telefónica?
Concedamos la posibilidad que la violencia del sismo hiciera colapsar esos sistemas. Pero lo normal, por lo que cobran, impele a pensar que debiera existir un resguardo de emergencia ¡justamente para esta clase de circunstancias! ¡Pero no, aquí no funcionaba el 195, el 116, ninguna ambulancia, nada de nada! ¿No parece de un ridículo mayúsculo que el presidente tuviera que apelar a una radioemisora comercial para poder comunicarse porque ni siquiera en Palacio había cómo hacerlo? Amigos de un país bananero, me comentan que en sus respectivos sitios ¡sí hay teléfonos satelitales y que los usan en estos casos!
¿Dónde están las inversiones de Telefónica? ¿cómo enmascaran o fingen desarrollos enormes si cuando son llamados a la coyuntura difícil, no responden, regalan excusas, bajo el manto protector de una ministra y una viceministra que parecen estar en la planilla de pagos de esa empresa? Como en los días aciagos de la dictadura militar en Argentina, primero disparaban y luego preguntaban por el nombre. Aquí asaltan a mansalva los de Telefónica y luego obsequian discursos, monsergas, mentiras, toda clase de groserías contra la dignidad de los peruanos.
El lado horrible, anti-laboral, explotador, miserable, de las concesiones o privatizaciones ha aparecido en todo su furor a consecuencia de un terremoto que no sólo desnudó las taras administrativas de un Estado bananero como el nuestro, sino que despintó a una empresa que gasta millones de dólares en el soborno de burócratas con alto cargo, parlamentarios de todos los Congresos, periodistas mermeleros capaces de cualquier cosa con tal de llenar la valija de dineros mal habidos, Telefónica es una simple porquería de empresa. No fue casualidad que años atrás, luego del fraude electoral que impulsara para su reelección el nipón cobarde Kenya Fujimori, la primera empresa quemada en la Calle Real en Huancayo, fuera, esta misma Telefónica.
Otro ejemplo.
Antes que Kenya Fujimori concesionara las empresas eléctricas, el cableado era subterráneo. Pero el contrato posibilitó el cableado aéreo que es más barato y que implica menos costo para los “inversionistas”. ¿No fueron los cables premunidos de energía mortal en caso de colisión, los que pendían, luego del sismo, de postes inseguros en todas las grandes avenidas y calles de las zonas afectadas? Estos se movían al viento y aunque por suerte no hay víctimas de los dichos artefactos ¿por causa de qué se tiene que vivir en este salvajismo urbano y a la mala? ¿porque unos forajidos lograron invertir menos, ganar más y explotar a su regalado gusto?
Se hizo mucha propaganda en torno a la venta del avión presidencial. Y sin embargo, ha sido Lan, la aerolínea chilena que tiene el cuasi monopolio del mercado de pasajes peruano, la que trasladó vituallas para los damnificados. ¿No habría sido mejor acondicionar esa aeronave para que la FAP lo utilice en vuelos civiles como en este caso?
Por último, la invocación presidencial para que cómicos o artistas vayan a premunir de “entretenimiento” a los compatricios del sur, no puede ser sino interpretada como una cuota de estupidez superlativa producida por el cansancio. Si se trata de entretenimiento ¡que trasladen a los 120 parlamentarios a Pisco y los hagan vivir allí unos seis meses, a ver si aprenden lo que es canela! ¡Qué disparate! No es hora de entretenimientos, sino de solidaridad, firme, militante, veraz y, sobre todo, ¡honesta!
¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!
¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!
¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!
¡Sólo el talento salvará al Perú!
Lea www.redvoltaire.net hcmujica.blogspot.com Skype: hmujica
Herbert Mujica RojasPeriodista. Sus crónicas diarias se encuentran en «Señal de Alerta». Responsable de publicación de la sección «Páginas Libres», artículos de opinión y análisis de la actualidad latinoamericana. Trabaja para diversos medios de comunicación desde Lima, Perú.Los artículos de esta autora o autor

lunes, 20 de agosto de 2007

Herbert Mujica: ¡Telefónica produjo un sismo de grado 10!


¡Telefónica produjo un sismo grado 10! por Herbert Mujica Rojas*
16 de agosto de 2007Herramientas Imprimir Enviar
Si la naturaleza nos hizo recordar ayer a las 6.40 pm. y por más de dos minutos que apenas somos casualidades mortales impotentes, sacudiéndonos con un sismo grado 7.9 en su peor zamacón, la empresita española Telefónica produjo otro que llegó o superó el número 10 en cualquier escala de sinverguencería que, como todas las desfachateces en Perú, hoy tendrá alguna “explicación” a cargo de los asalariados de imagen.
Apenas segundos después del sismo, los teléfonos fijos y celulares dejaron de funcionar. Pero las comunicaciones en Internet, que usan la misma línea continuaron normalmente. Es decir, no había impedimento alguno como que no se yuguló esa única veta en que pudimos informar de lo acontecido en el país. ¿O será que cuando hay sismos, Telefónica tiene un servicio automatizado, de alto nivel científico y tecnología de punta que permite apagar los teléfonos, dejar Internet y provocar el pánico en el resto del mundo?
Quien está fuera del país, y pareciera ser que de esos hay cientos de miles de compatricios, captura su teléfono, celular o fijo, y llama al terruño para saber qué ocurrió y si sus familiares están a buen recaudo o accidentados. O, como ha sucedido, en más de una lamentable centena de casos, fallecidos por el impromptus terráqueo. Pero no. Decenas de comunicaciones por correo electrónico protestaban furiosamente porque ¡no había forma de hablar con Perú! Gracias, por supuesto al plan de inversiones modernísimo y de última generación de los ladrones de Telefónica.
Ya que hablamos de una de las empresas con mayor prontuario generoso de los últimos tiempos, a algún genio de la misma, se le ha ocurrido una sola factura para tres servicios: cable, teléfono e internet. Sin consultar con el usuario que a duras penas paga uno de esos tres, y siempre a destiempo (soy uno de ellos), Telefónica se zurró en el público que la sufraga y decidió ofrecer una “ventaja” que, en el mejor de los casos, sólo ahorra papel de impresión a quienes vienen estafando al público desde hace larguísimos años. ¿Se puede desdoblar la obligación a honrar y cumplir de manera parcial? ¡No es ese el espíritu! Se trata de ahogar al deudor para que pague ¡sí o sí! o ¡se le cortan los servicios! No sólo son caras, las barbaridades deficientes que presta Telefónica, ahora hay que asumirlas con un dolor enorme en las alicaídas faltriqueras. ¡Y con el silencio más abyecto de todas las instituciones!
Con ese tenor colectivista en las facturas, uno de estos días, fusionan la compañía de electricidad con la del agua y nos zampan cada mes, facturas conjuntas. Si no paga la luz, no tiene luz y tampoco agua. Si no paga el agua, tampoco tiene luz y viceversa. ¿Cómo la ven? El genio de mercadotecnia que impera en Telefónica hace ¡lo que le viene en gana porque de lo que se trata es de esquilmar a los usuarios! Pero ¿saben estos señores que nunca se ha cobrado una deuda, ahorcando al deudor?
Es evidente, palmario, inconcuso, que Telefónica es una empresa millonaria pero que aplica o usa tecnología para país bananero en Perú. ¿Cómo se explica el corte masivo de comunicaciones telefónicas? El presidente García ha hecho bien en demandar explicaciones. ¿Será suficiente? Yo creo que no. Es hora de castigar, azotar y de modo ejemplar con multas por un hecho penal como es impedir la capacidad de comunicación que millones de peruanos pagan a esta firma ladrona. ¡Y al contado! ¡A ver si aprenden! El problema del Perú no es económico ¡es moral! El día que veamos a parlamentarios escupidos en lugares públicos, a ediles o alcaldes azotados por sus vecinos, ministros echados y apostrofados en todas partes y ex presidentes en la cárcel ¡ese día, retorna el nuevo Ayacucho y la redención de este país acostumbrado a perdonar a sus traidores, elevar al rango de prohombres a sus estafadores y envilecido en la tara que es mantener castas políticas podridas y hediondas!
El terremoto que provocó Telefónica superó en muchos grados al que madre naturaleza, sin pedir explicaciones, espetó a buena parte del Perú. ¿Y ahora qué hacemos? ¿será todo apenas discurso para la platea? ¡Res non verba!
Herbert Mujica RojasPeriodista. Sus crónicas diarias se encuentran en «Señal de Alerta». Responsable de publicación de la sección «Páginas Libres», artículos de opinión y análisis de la actualidad latinoamericana. Trabaja para diversos medios de comunicación desde Lima, Perú.Los artículos de esta autora o autor

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