Si nos atenemos a las cifras recién presentadas por el INEI, para el novísimo mapa de la pobreza en el Perú, veremos que mas de la mitad de la población trajina en la pobreza y extrema pobreza, estas cifras muy poco se han medido con rigor científico, cuando se ha hecho ha sido con metodología ad-hoc para NO hacer ver aquello que solamente se ve caminando el país por dentro, por sus entrañas.
Más de 14 millones de peruanos que no sienten al Estado y porcentajes de población en pobreza cercanos al 100%, en distritos “aquishito1 no ma2” como decimos en la sierra. Con las mismas cifras del INEI, pobreza total en Ongón, Bambamarca, San Antonio de Anta, Tinkay Puncu, Surcubamba, Yauli, Palcapampa, etc. (Perú 21 del 20.02.09).
(1, Aquí cerca; 2 contracción de no más, peruanismo: aquishito no ma)
Mientras nos golpean esas cifras, porque deberían de golpearnos; orgullosa y hasta arrogantemente nos vienen diciendo que estamos creciendo sostenidamente y que el país tiene una situación envidiable. Si esto fuera cierto, aunque hay ciertos indicadores que demostrarían lo contrario, para el último periodo; entonces hay dinero e invertir una porción del mismo para generar desarrollo y trabajo es urgente, entonces… ¿Por qué no compartir esta riqueza acumulada en una proporción que sirva de palanca para dar seguridad a los pobres?
Esto debiera ser parte de la confesión a voz en cuello. Así como se busca dar seguridad jurídica a las inversiones, en un Estado inclusivo y unitario, ésta seguridad debiera trasladarse hacia adentro, para conseguir estados de crecimiento de la población y no solo de expectativa.
Pero, de que país hablamos, de un país diferenciado y excluyente, o de un país que debiera mirar a todos y con mayor interés a los mas carentes de recursos.
Si hay reservas dinerarias y estas se pueden invertir, por que no hacerlo bajo un programa nacional, orientado hacia el empleo y la producción, que además de ingresos, dé dignidad a las poblaciones en intervención, se trata de mirar aquello que ya funcionó en el país y sobre la base de esta experiencia, nutrir un programa que contemple empleo directo e infraestructura básica para el ámbito rural, sabiendo además que este tipo de proyectos insumen gran cantidad de empleo profesional y técnico. No pretendemos dar la solución “clavada” al problema que significa la pobreza, también seria arrogante, proponemos una esperanza que vista en números es más o menos así:
Pensemos que en un arranque de justicia el Estado decide otorgar una asignación de S/. 300,000.00 Nuevos Soles a cada comunidad en situación de pobreza o de extrema pobreza y que esta cantidad nos permite –como que es cierto y se puede demostrar- hacer entre 10 a 15 sub proyectos u obras comunitarias: riego tecnificado, mejoramiento de suelos, mejoramiento de caminos rurales, represamientos pequeños, sistemas de agua potable rural, redes secundarias de electrificación, mejoramiento de postas medicas, locales comunales, aulas, proyectos productivos encadenados, ampliación de frontera agrícola rural, etc. Pagando empleo, por lo menos seis meses, de manera rotativa. Pongamos atención en lo que hay que invertir, cómo y en qué proporción:
25,000 COMUNIDADES RURALES atendidas con UN PROYECTO DE 300,000 nuevos soles (C/Proyecto tiene entre 10 a 15 sub proyectos)
Se emplearían DURANTE SEIS MESES 1´050,000 PERSONAS como MANO DE OBRA NO CALIFICADA, miembros de la comunidad
Se emplearían DURANTE SEIS MESES 125,000 profesionales designados TIPO A
Se emplearían DURANTE SEIS MESES 50,000 profesionales designados TIPO B
Se emplearían DURANTE SEIS MESES 50,000 MAESTROS DE OBRA
EL COSTO TOTAL DEL PROGRAMA BAJO ESTA ESTRUCTURA SERA DE S/. 7,500´000,000 NUEVOS SOLES
Este monto puede variar según el número de comunidades a intervenir, menor número implica menor costo total del programa, de manera tal de manejar la inversión por años, cuando menos tres años “a forro”.
Invertir en la magnitud propuesta y mejor si es para quienes mas lo necesitan, significará aunque no lo parezca, atender a un millón doscientos setentaicinco mil familias, aproximadamente seis millones trescientos setentaicinco mil personas; humanos que viven en nuestro país y que precisan de la mayor atención del Estado y con lo dicho no se estará regalando dinero, se generará además del empleo, infraestructura, actividades que serán acompañadas transversalmente, en todo su ciclo de proyecto, con capacitación, esto es sencillamente DESARROLLO, no es regalar dinero en efectivo, de manera diferenciada, esto es compartirlo, es para todos.
Como vemos no es nada del otro mundo hacer que el “chorreo” funcione, solamente se precisa una actitud decidida, inclusiva y de acercamiento a nuestra gente.

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